■ El partido, botín que “representa 150 millones de pesos al año”: Mercado
Elizabeth Velasco C.
Un grupo de porros reventó a golpes la asamblea que efectuaba ayer el Partido Alternativa Socialdemócrata (PAS), en la cual se votaría el consejo político estatal, delegados a la asamblea nacional –que a su vez designarían al presidente nacional del instituto– y la dirigencia en el Distrito Federal.
Decenas de hombres y mujeres portando cachuchas blancas con el logotipo del partido arribaron a las instalaciones del hotel Crowne Plaza, sede Insurgentes, alrededor de las 14 horas, cuando en un salón del primer piso los grupos que se disputan la dirigencia del PAS discutían acaloradamente por presuntas irregularidades en la votación.
Los seguidores de Patricia Mercado, ex candidata presidencial de ese instituto, protestaban porque en la lista de asistencia había registrados 224 delegados, pero al momento de contar los votos los resultados arrojaban un total de 331, de los cuales 170 eran en favor del grupo de Alberto Begné, y 161 para los de Mercado.
Cuando el grupo de Mercado se opuso a ese resultado y exigió un recuento, el grupo denominado Nueva Mayoría quiso tomar el mando de la asamblea, momento en el cual irrumpieron los porros, quienes empezaron a aventar sillas y botellas de plástico con agua hacia los seguidores de Mercado, quienes salieron corriendo del lugar.
Mientras los hechos de violencia ocurrían en un primer piso, otro grupo de porros se apostó en las entradas del hotel, impidiendo el paso a cualquier persona y a representantes de los medios de comunicación, contra quienes también se mostraron amenazantes, mientras con las manos cubrían el lente de algunas cámaras.
Jessica García, Ana Carolina Pulido Mena y otros del grupo de Mercado sufrieron contusiones múltiples.
Uno de los hombres del equipo de seguridad del hotel, Ángel López, protegió a los porros –a quienes les llevaron unas camisetas negras que posteriormente vistieron– y pidió a los representantes de los medios de difusión que se alejaran del lugar, por “ser propiedad privada”.
Varios seguidores de Mercado salieron despavoridos del salón donde se efectuaba la asamblea; otros se congregaron en la parte trasera del hotel, mientras el grupo de Begné continuaba con la asamblea.
Al lugar arribaron patrullas, a petición de la propia Mercado, quien –ya en un lugar seguro– responsabilizó de los hechos a Alberto Begné, José Carlos Díaz Cuervo, Enrique Pérez Correa y otros.
Destacó que el PAS se ha convertido en un botín que “representa 150 millones de pesos al año; es una franquicia para dar y repartir; se han dado alianzas espurias para tener más dinero y puestos. Lamentablemente Begné perdió el rumbo, la perspectiva de algo que prometimos en el sentido de una alternativa real para la ciudadanía, y lo que pasó ahora es algo tremendo”.
Mercado señaló que impugnarán la validez de la asamblea ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, luego de que presentaron la denuncia por los hechos de violencia en el Ministerio Público número 31 de la delegación Benito Juárez
miércoles, 9 de abril de 2008
Verde Ecologista y Panal mantendrán su registro en Tamaulipas
Verde Ecologista y Panal mantendrán su registro Este miércoles el Comité Estatal Electoral únicamente confirmará la pérdida de la acreditación del PAS y de Convergencia.
Cd. Victoria.- Los partidos políticos de Nueva Alianza (Panal) y Verde Ecologista de México serán “perdonados” y finalmente mantendrán su acreditación ante el Instituto Estatal Electoral de Tamaulipas (Ieetam) y por ende, el acceso a las prerrogativas que establece la ley.
En base al proyecto de acuerdo que será presentado para su aprobación este miércoles en la sesión extraordinaria, el Consejo Estatal Electoral (CEE) únicamente confirmará la pérdida de la acreditación del Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, así como de Convergencia, al no haber obtenido el dos por ciento de la votación total emitida, en el proceso electoral ordinario 2007.
De acuerdo al resolutivo, Alternativa obtuvo un total de cinco mil 28 votos en la elección de diputados por el principio de mayoría relativa que se traduce en un 0.44 por ciento de la votación total emitida, mientras que Convergencia seis mil 889 votos, es decir el 0.61 por ciento, porcentaje inferior al dos por ciento exigible en el Código Electoral.
En consecuencia los dos partidos dejarán de gozar de los derechos, prerrogativas y financiamiento público previstos en las normas vigentes y ante el CEE, hasta en tanto no obtengan su acreditación en los términos del Código Electoral para el estado de Tamaulipas.
En la misma resolución, el Consejo Estatal Electoral declara que el Partido Verde y Panal, mantienen su acreditación ante el Ieetam, al haber sobrepasado el porcentaje del dos por ciento de la votación estatal requerida para tal efecto, al igual que el Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo (PT) Finalmente, el Partido Verde obtuvo once mil 118 votos, es decir, un 6.53 por ciento de la votación total emitida y el de Nueva Alianza un 3.94 por ciento, producto de 16 mil 695 sufragios
Cd. Victoria.- Los partidos políticos de Nueva Alianza (Panal) y Verde Ecologista de México serán “perdonados” y finalmente mantendrán su acreditación ante el Instituto Estatal Electoral de Tamaulipas (Ieetam) y por ende, el acceso a las prerrogativas que establece la ley.
En base al proyecto de acuerdo que será presentado para su aprobación este miércoles en la sesión extraordinaria, el Consejo Estatal Electoral (CEE) únicamente confirmará la pérdida de la acreditación del Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, así como de Convergencia, al no haber obtenido el dos por ciento de la votación total emitida, en el proceso electoral ordinario 2007.
De acuerdo al resolutivo, Alternativa obtuvo un total de cinco mil 28 votos en la elección de diputados por el principio de mayoría relativa que se traduce en un 0.44 por ciento de la votación total emitida, mientras que Convergencia seis mil 889 votos, es decir el 0.61 por ciento, porcentaje inferior al dos por ciento exigible en el Código Electoral.
En consecuencia los dos partidos dejarán de gozar de los derechos, prerrogativas y financiamiento público previstos en las normas vigentes y ante el CEE, hasta en tanto no obtengan su acreditación en los términos del Código Electoral para el estado de Tamaulipas.
En la misma resolución, el Consejo Estatal Electoral declara que el Partido Verde y Panal, mantienen su acreditación ante el Ieetam, al haber sobrepasado el porcentaje del dos por ciento de la votación estatal requerida para tal efecto, al igual que el Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo (PT) Finalmente, el Partido Verde obtuvo once mil 118 votos, es decir, un 6.53 por ciento de la votación total emitida y el de Nueva Alianza un 3.94 por ciento, producto de 16 mil 695 sufragios
Enrique Pérez Correa, presidente de Alternativa DF
Enrique Pérez Correa toma protesta como presidente de Alternativa en el DF; el presidente saliente, Jesús Robles Maloof, se niega a entregar instalaciones
CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 18, 2008.-Enrique Pérez Correa, diputado local de Alternativa Socialdemócrata, tomó posesión como presidente de este partido en el Distrito Federal.
El presidente saliente, Jesús Robles Maloof, se negó a entregar las instalaciones bajo el argumento de que Pérez Correa había sido electo en una Asamblea en la que se registró violencia el domingo 16 de marzo.
"Yo soy presidente del partido hasta este momento, si Enrique Pérez Correa quiere ser presidente, pues que gane en la asamblea, que gane sin porros”, dijo Robles Maloof.
Los simpatizantes del legislador lograron que se les permitiera el acceso a las instalaciones luego de una llamada a la empresa de seguridad que resguarda la sede del partido.
Pérez Correa aseguró que sus contrincantes lo tienen amenazado, y dijo que sus adversarios pueden recurrir a las instancias electorales para impugnar su designación.
"A mi me tienen amenazado desde hace más de un mes”
- ¿Qué tipo de amenazas?
“De muerte… hoy también me retrasé un poco porque terminé la nueva declaración bajo las amenazas de Jesús Robles”, dijo Pérez Correa.
A esta toma de posesión asistió el coordinador de Alternativa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Jorge Carlos Díaz Cuervo, y el representante de ese partido ante el IFE, Luciano Pascoe.
noticierostelevisa@esmas.com.mx
CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 18, 2008.-Enrique Pérez Correa, diputado local de Alternativa Socialdemócrata, tomó posesión como presidente de este partido en el Distrito Federal.
El presidente saliente, Jesús Robles Maloof, se negó a entregar las instalaciones bajo el argumento de que Pérez Correa había sido electo en una Asamblea en la que se registró violencia el domingo 16 de marzo.
"Yo soy presidente del partido hasta este momento, si Enrique Pérez Correa quiere ser presidente, pues que gane en la asamblea, que gane sin porros”, dijo Robles Maloof.
Los simpatizantes del legislador lograron que se les permitiera el acceso a las instalaciones luego de una llamada a la empresa de seguridad que resguarda la sede del partido.
Pérez Correa aseguró que sus contrincantes lo tienen amenazado, y dijo que sus adversarios pueden recurrir a las instancias electorales para impugnar su designación.
"A mi me tienen amenazado desde hace más de un mes”
- ¿Qué tipo de amenazas?
“De muerte… hoy también me retrasé un poco porque terminé la nueva declaración bajo las amenazas de Jesús Robles”, dijo Pérez Correa.
A esta toma de posesión asistió el coordinador de Alternativa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Jorge Carlos Díaz Cuervo, y el representante de ese partido ante el IFE, Luciano Pascoe.
noticierostelevisa@esmas.com.mx
El tiempo de la canalla
Gustavo Gordillo
Madrugando. Un potencial candidato a la Presidencia dice a un diputado: nos consta que en México el sufragio no existe, existe la disputa violenta de los grupos que ambicionan el poder. Esa es la verdadera Constitución mexicana; lo demás, pura farsa. Pero como nuestras mismas disputas tienen sus reglas y son, en medio de todo, susceptibles de cierta decencia, me propongo no disparar el primer tiro. El diputado le responde: pero un punto me parece merecedor de más amplios desarrollos, el de las reglas posibles en nuestras contiendas públicas. La regla la daré, desde luego, en una sola: en México, si no le madruga usted a su contrario, su contrario le madruga a usted. Casi estaría uno tentado a encontrar este diálogo entre el grupo dirigente que organizó el asalto a Alternativa Socialdemócrata. Pero no, se trata del diálogo magistral surgido de la pluma de Martín Luis Guzmán hace 70 años.
Descomposición y quiebra moral. Tanto el asalto a Alternativa como los desarreglos y choques al interior del PRD tienen una matriz común. Hay intervenciones de poderes nacionales y locales alrededor de algunos gobernadores y políticos de otros partidos, pero son, sobretodo, el resultado de dos fenómenos. La descomposición de la sociedad, producto de décadas de estancamiento económico y políticas económicas que han dañado al tejido social. Y una constante y sistemática renuncia de las izquierdas al basamento moral y ético de la política en democracia. La idea de la política como mercado, donde se intercambian bienes públicos privatizados y el grito de guerra de los nuevos rufianes de la alternancia: así es la política. Ambas constituyeron el sedimento material a partir del cual se han montado los bochornosos espectáculos de esta Semana Mayor.
La maquinaria del fraude y el acarreo. En la alternancia quedan intactos los resortes del poder del corporativismo. También quedan intactas las maquinarias del acarreo y el fraude electoral. Su papel durante los 70 años del régimen de partido dominante no sólo era suplantar la voluntad popular, sino también asegurarse la lealtad de los electos al aparato político. Modernizada gracias al influjo de los recursos públicos, convertida en redes profesionales al servicio del mejor postor y con exiguas lealtades partidistas, reforzada eso sí con el conocimiento técnico de un pequeño núcleo de ex funcionarios de organismos como IFE, Trife y transfigurada en despachos profesionales; esta maquinaria, que prolifera por todo el país, ha jugado el papel que siempre tuvo, sólo que ahora en el marco de un débil sistema de partidos.
El asalto a Alternativa. El domingo pasado, en la ciudad de México, Alberto Begne, presidente del partido y y ex funcionario del IFE ,junto con otros miembros de su corriente, decidieron el abordaje de la asamblea local de Alternativa Socialdemócrata, como culminación de la serie de ataques emprendidos por todo el país, con el propósito de apoderarse del partido y echar por la borda el compromiso con los más de un millón de ciudadanos que votaron por Patricia Mercado en 2006. Sabiéndose minoría y en connivencia con funcionarios venales de la supuestamente autónoma comisión encargada del proceso interno, consumaron el asalto usando a una banda de golpeadores a sueldo, que irrumpió en el salón para echar a golpes todos los partidarios de Patricia Mercado. No respetaron a mujeres ni condiciones físicas desventajosas, ni el hecho de que hubiera niños en riesgo dentro del salón.
Asaltar proyectos políticos auténticos, desnaturalizarlos a partir de la violencia, es una vieja tradición de esa política que describió Martín Luis Guzmán en La sombra del caudillo. También lo es la resistencia ética y moral de quienes rechazan la política de las chicanerías y entienden que la transición democrática no se consolidará sin el desarrollo de una ética política que asuman incondicionalmente las izquierdas.
Madrugando. Un potencial candidato a la Presidencia dice a un diputado: nos consta que en México el sufragio no existe, existe la disputa violenta de los grupos que ambicionan el poder. Esa es la verdadera Constitución mexicana; lo demás, pura farsa. Pero como nuestras mismas disputas tienen sus reglas y son, en medio de todo, susceptibles de cierta decencia, me propongo no disparar el primer tiro. El diputado le responde: pero un punto me parece merecedor de más amplios desarrollos, el de las reglas posibles en nuestras contiendas públicas. La regla la daré, desde luego, en una sola: en México, si no le madruga usted a su contrario, su contrario le madruga a usted. Casi estaría uno tentado a encontrar este diálogo entre el grupo dirigente que organizó el asalto a Alternativa Socialdemócrata. Pero no, se trata del diálogo magistral surgido de la pluma de Martín Luis Guzmán hace 70 años.
Descomposición y quiebra moral. Tanto el asalto a Alternativa como los desarreglos y choques al interior del PRD tienen una matriz común. Hay intervenciones de poderes nacionales y locales alrededor de algunos gobernadores y políticos de otros partidos, pero son, sobretodo, el resultado de dos fenómenos. La descomposición de la sociedad, producto de décadas de estancamiento económico y políticas económicas que han dañado al tejido social. Y una constante y sistemática renuncia de las izquierdas al basamento moral y ético de la política en democracia. La idea de la política como mercado, donde se intercambian bienes públicos privatizados y el grito de guerra de los nuevos rufianes de la alternancia: así es la política. Ambas constituyeron el sedimento material a partir del cual se han montado los bochornosos espectáculos de esta Semana Mayor.
La maquinaria del fraude y el acarreo. En la alternancia quedan intactos los resortes del poder del corporativismo. También quedan intactas las maquinarias del acarreo y el fraude electoral. Su papel durante los 70 años del régimen de partido dominante no sólo era suplantar la voluntad popular, sino también asegurarse la lealtad de los electos al aparato político. Modernizada gracias al influjo de los recursos públicos, convertida en redes profesionales al servicio del mejor postor y con exiguas lealtades partidistas, reforzada eso sí con el conocimiento técnico de un pequeño núcleo de ex funcionarios de organismos como IFE, Trife y transfigurada en despachos profesionales; esta maquinaria, que prolifera por todo el país, ha jugado el papel que siempre tuvo, sólo que ahora en el marco de un débil sistema de partidos.
El asalto a Alternativa. El domingo pasado, en la ciudad de México, Alberto Begne, presidente del partido y y ex funcionario del IFE ,junto con otros miembros de su corriente, decidieron el abordaje de la asamblea local de Alternativa Socialdemócrata, como culminación de la serie de ataques emprendidos por todo el país, con el propósito de apoderarse del partido y echar por la borda el compromiso con los más de un millón de ciudadanos que votaron por Patricia Mercado en 2006. Sabiéndose minoría y en connivencia con funcionarios venales de la supuestamente autónoma comisión encargada del proceso interno, consumaron el asalto usando a una banda de golpeadores a sueldo, que irrumpió en el salón para echar a golpes todos los partidarios de Patricia Mercado. No respetaron a mujeres ni condiciones físicas desventajosas, ni el hecho de que hubiera niños en riesgo dentro del salón.
Asaltar proyectos políticos auténticos, desnaturalizarlos a partir de la violencia, es una vieja tradición de esa política que describió Martín Luis Guzmán en La sombra del caudillo. También lo es la resistencia ética y moral de quienes rechazan la política de las chicanerías y entienden que la transición democrática no se consolidará sin el desarrollo de una ética política que asuman incondicionalmente las izquierdas.
La disputa por el pastel
Publicado en Milenio Diario
Paradójicamente, ahora que los partidos son más importantes y poderosos padecen, en mayor o menor grado, graves dificultades en su vida interna. Este domingo pasado, el PRD eligió —o eso parece— su dirección nacional. Los resultados hasta hoy plantean, una vez más, duda sobre la confiabilidad de sus procesos internos. Al PRD, desde su origen, se le ha dificultado la democracia en su seno; lo diferente ahora es que el desenlace tiene una fuerte cuota del futuro, el de todos, no sólo el de sus militantes o simpatizantes. La reconciliación no debe construirse a costa de la legalidad, la que es difícil de resolver si las irregularidades son tan serias como se ha revelado. La nulidad del proceso interno es la opción. Es revelador, contrario a lo establecido en la reforma electoral, que es el Tribunal Electoral la instancia para dirimir la diferencia. De cualquier manera, no deja de extrañar la intransigencia del discurso hacia afuera y la descomposición hacia adentro.
En perspectiva, ningún partido puede presentarse como modelo de democracia. El PAN, a diferencia del PRD, de inicio pudo resolver la competencia interna sin comprometer la cohesión y su credibilidad. En 1975 la rigidez de sus reglas impidió presentar candidato presidencial. Se aprendió y pudo lograr un crecimiento importante en años posteriores. En 1999 inicia un proceso que revierte este rumbo fundacional de democracia interna, al abrir espacio a la designación de candidatos por aclamación; sin embargo, recuperó este sentido de democracia al elegir a su candidato presidencial en 2005 a través de un ingenioso proceso de elecciones primaras. Lamentablemente, no sirvió como precedente para la designación de su dirigencia nacional dos años después, regresando el precedente de las unanimidades por aclamación.
El PRI inauguró las elecciones primarias para la definición de candidatos. La primera experiencia ocurrió en Chihuahua al designar candidato a gobernador, cuando el PAN con Francisco Barrio gobernaba la entidad. En la determinación contribuyeron los resultados adversos en Zacatecas y Aguascalientes, los que hicieron evidente que la forma tradicional de definición de candidatos hacía vulnerable al partido en la elección constitucional, con frecuencia frente a un priista desafecto. El resultado en Chihuahua fue satisfactorio en la medida en que prevaleció la unidad, en buena parte mérito de Artemio Iglesias, candidato no favorecido, quien dejó una lección de lealtad y civilidad, lo que facilitó que el PRI regresara al poder. Este tipo de procesos no tuvieron los mismos resultados como quedó evidente en Baja California Sur, Nayarit y Tlaxcala. La causa mayor fue el intervencionismo de la estructura de gobierno local en la elección interna.
El paso más significado en democracia interna del tricolor lo constituyó la elección de su candidato presidencial a finales de 1999. En el proceso participaron 10 millones de ciudadanos, casi un millón de votos más que los que obtuviera seis años después el candidato presidencial Roberto Madrazo. Sin embargo, la derrota en la elección de 2000 dio fuerza a la idea de que la democracia interna debilitaba y dividía. Esto explica que prevalezcan, con singulares excepciones, fórmulas no democráticas para la elección de candidatos. La dirigencia nacional fue elegida a través de electores por los consejos políticos estatales, resultado legitimador y consecuente con la voluntad de la mayoría de los priistas, sin embargo, lamentablemente en muchos estados prevaleció el alineamiento de los consejeros con la postura del gobernador tricolor.
Los partidos pequeños no han podido desarrollar procedimientos de democracia interna que los muestren como opción respecto a los tres mayores. Incluso el partido Alternativa Socialdemócrata vive una disputa por la dirección nacional, así como por el sentido de proyecto que le dio razón de ser.
Ahora que los partidos son más importantes, sus dirigencias no han hecho mucho para acreditarse en esa condición. Se han olvidado de ser soporte al proceso democrático y de libertades políticas para ser usufructuarios de las nuevas condiciones de la democracia. Las dirigencias han resentido que el IFE y el Tribunal Electoral sean las instancias que aseguren la legalidad y la democracia en los partidos; con la reforma se intenta que éstos dominen al IFE a través de las atribuciones de la Cámara de Diputados para la designación, supervisión y relevo de consejeros.
Las dirigencias han buscado cambiar la relación que existe entre el IFE y el Tribunal Electoral respecto a los partidos, eso queda de manifiesto en la reforma electoral. Circunstancia que ha tenido lugar a costa de las atribuciones de los órganos electorales de autoridad para salvaguardar la legalidad y la democracia interna. La embestida no concluye allí; también es evidente el deseo del sector político dominante de reducir los espacios de deliberación y participación a través de los medios de comunicación, particularmente la radio y la tv.
Ya lo hemos señalado: no hay democracia sin partidos fuertes y modernos. Lo primero se ha logrado; en lo segundo hay involución, lo que afecta a los órganos de representación como son las cámaras federales y los Congresos estatales. La crisis es más que una cuestión de representatividad; no es un problema de los partidos como tales. Son sus cúpulas, en algunos casos, las informales, las que se sirven del espacio partidista, tergiversan una representación colectiva y, en no pocos casos, buscan ganar poder para sus intereses particulares.
Frente al distanciamiento de la sociedad sobre la política, la complacencia de los legisladores gana terreno sin advertir que también ellos serán víctimas del autoritarismo partidario. La vida democrática padece un estado de descomposición que todos pueden ver, pero que pocos están dispuestos a cambiar. La agenda a futuro es la modernización de los partidos.
Por ahora, no está por demás denunciar que, de aprobarse la reforma al régimen presidencial, éstos y no otros serían los partidos que elegirían al jefe de Gabinete. Una predecible disputa por el pastel del poder gubernamental por una generación que, con todo por delante para trascender, en su cortedad parece haber optado por el fracaso.
Paradójicamente, ahora que los partidos son más importantes y poderosos padecen, en mayor o menor grado, graves dificultades en su vida interna. Este domingo pasado, el PRD eligió —o eso parece— su dirección nacional. Los resultados hasta hoy plantean, una vez más, duda sobre la confiabilidad de sus procesos internos. Al PRD, desde su origen, se le ha dificultado la democracia en su seno; lo diferente ahora es que el desenlace tiene una fuerte cuota del futuro, el de todos, no sólo el de sus militantes o simpatizantes. La reconciliación no debe construirse a costa de la legalidad, la que es difícil de resolver si las irregularidades son tan serias como se ha revelado. La nulidad del proceso interno es la opción. Es revelador, contrario a lo establecido en la reforma electoral, que es el Tribunal Electoral la instancia para dirimir la diferencia. De cualquier manera, no deja de extrañar la intransigencia del discurso hacia afuera y la descomposición hacia adentro.
En perspectiva, ningún partido puede presentarse como modelo de democracia. El PAN, a diferencia del PRD, de inicio pudo resolver la competencia interna sin comprometer la cohesión y su credibilidad. En 1975 la rigidez de sus reglas impidió presentar candidato presidencial. Se aprendió y pudo lograr un crecimiento importante en años posteriores. En 1999 inicia un proceso que revierte este rumbo fundacional de democracia interna, al abrir espacio a la designación de candidatos por aclamación; sin embargo, recuperó este sentido de democracia al elegir a su candidato presidencial en 2005 a través de un ingenioso proceso de elecciones primaras. Lamentablemente, no sirvió como precedente para la designación de su dirigencia nacional dos años después, regresando el precedente de las unanimidades por aclamación.
El PRI inauguró las elecciones primarias para la definición de candidatos. La primera experiencia ocurrió en Chihuahua al designar candidato a gobernador, cuando el PAN con Francisco Barrio gobernaba la entidad. En la determinación contribuyeron los resultados adversos en Zacatecas y Aguascalientes, los que hicieron evidente que la forma tradicional de definición de candidatos hacía vulnerable al partido en la elección constitucional, con frecuencia frente a un priista desafecto. El resultado en Chihuahua fue satisfactorio en la medida en que prevaleció la unidad, en buena parte mérito de Artemio Iglesias, candidato no favorecido, quien dejó una lección de lealtad y civilidad, lo que facilitó que el PRI regresara al poder. Este tipo de procesos no tuvieron los mismos resultados como quedó evidente en Baja California Sur, Nayarit y Tlaxcala. La causa mayor fue el intervencionismo de la estructura de gobierno local en la elección interna.
El paso más significado en democracia interna del tricolor lo constituyó la elección de su candidato presidencial a finales de 1999. En el proceso participaron 10 millones de ciudadanos, casi un millón de votos más que los que obtuviera seis años después el candidato presidencial Roberto Madrazo. Sin embargo, la derrota en la elección de 2000 dio fuerza a la idea de que la democracia interna debilitaba y dividía. Esto explica que prevalezcan, con singulares excepciones, fórmulas no democráticas para la elección de candidatos. La dirigencia nacional fue elegida a través de electores por los consejos políticos estatales, resultado legitimador y consecuente con la voluntad de la mayoría de los priistas, sin embargo, lamentablemente en muchos estados prevaleció el alineamiento de los consejeros con la postura del gobernador tricolor.
Los partidos pequeños no han podido desarrollar procedimientos de democracia interna que los muestren como opción respecto a los tres mayores. Incluso el partido Alternativa Socialdemócrata vive una disputa por la dirección nacional, así como por el sentido de proyecto que le dio razón de ser.
Ahora que los partidos son más importantes, sus dirigencias no han hecho mucho para acreditarse en esa condición. Se han olvidado de ser soporte al proceso democrático y de libertades políticas para ser usufructuarios de las nuevas condiciones de la democracia. Las dirigencias han resentido que el IFE y el Tribunal Electoral sean las instancias que aseguren la legalidad y la democracia en los partidos; con la reforma se intenta que éstos dominen al IFE a través de las atribuciones de la Cámara de Diputados para la designación, supervisión y relevo de consejeros.
Las dirigencias han buscado cambiar la relación que existe entre el IFE y el Tribunal Electoral respecto a los partidos, eso queda de manifiesto en la reforma electoral. Circunstancia que ha tenido lugar a costa de las atribuciones de los órganos electorales de autoridad para salvaguardar la legalidad y la democracia interna. La embestida no concluye allí; también es evidente el deseo del sector político dominante de reducir los espacios de deliberación y participación a través de los medios de comunicación, particularmente la radio y la tv.
Ya lo hemos señalado: no hay democracia sin partidos fuertes y modernos. Lo primero se ha logrado; en lo segundo hay involución, lo que afecta a los órganos de representación como son las cámaras federales y los Congresos estatales. La crisis es más que una cuestión de representatividad; no es un problema de los partidos como tales. Son sus cúpulas, en algunos casos, las informales, las que se sirven del espacio partidista, tergiversan una representación colectiva y, en no pocos casos, buscan ganar poder para sus intereses particulares.
Frente al distanciamiento de la sociedad sobre la política, la complacencia de los legisladores gana terreno sin advertir que también ellos serán víctimas del autoritarismo partidario. La vida democrática padece un estado de descomposición que todos pueden ver, pero que pocos están dispuestos a cambiar. La agenda a futuro es la modernización de los partidos.
Por ahora, no está por demás denunciar que, de aprobarse la reforma al régimen presidencial, éstos y no otros serían los partidos que elegirían al jefe de Gabinete. Una predecible disputa por el pastel del poder gubernamental por una generación que, con todo por delante para trascender, en su cortedad parece haber optado por el fracaso.
La intolerancia
Por: Miguel González Compeán | Opinión
Un jovencito de 17 años lanza un correo al espacio cibernauta con buenas intenciones; las suyas, por supuesto. Tenemos que sacar a los emos de la plaza mayor. Es nuestro territorio y no se vale que estos mamones, loosers que no creen en nada en la vida, estén ahí, en nuestra plaza querida e inmaculada, sostenía.
Unos días después, alrededor de 3,000 jóvenes se agolpan en la plaza de la ciudad de Querétaro con una consigna, con palos, con fierros y hasta armas de fuego. Durante horas se enfrentan contra los emos. Los emos no pueden repeler la agresión, pues no está en su filosofía. Aquellos los golpean y a tres los lastiman al punto de dejarlos como carne de hospital.
¿Por qué hacen esto? le pregunta al joven, la autoridad tutelar que ha descubierto quien es el iniciador intelectual de la trifulca. Me cagan y son insoportables, contesta el muchacho con convicción. Están enojados con
la vida y son súper emotivos. No me late que estén en la plaza con todos nosotros.
Aparece el día de hoy una carta firmada por una parte de los miembros del sindicato de la UAM. En ella se niegan a aceptar el resultado de las negociaciones que la parte mayoritaria del sindicato logró con las autoridades. Iniciarán una huelga de hambre y aclaran: ojalá esta acción sirva de ejemplo de lucha contra los intereses que quieren perpetuar el sistema neoliberal y contra la privatización de la UAM (sic).
Concluyen sobre la mediocre labor de sus dirigentes de la mayoría, por no haber logrado las peticiones excesivas que el sindicato se había planteado como demandas iniciales y hacen un llamado a perpetuar el movimiento.
En medio de eventos inauditos, el PRD termina su proceso interno de elección. Se roban urnas, se mienten sobre los resultados. El presidente del PRD, Leonel Cota, asegura que al final habrá de ganar uno de los contendientes: Encinas. Se da por triunfador uno de ellos, con una encuesta de salida y sin tener más de tres puntos de ventaja. Días después se le da la vuelta a la elección; se cae y se calla el sistema; en fin.
Alternativa Socialdemócrata, llena, igual que todos los demás partidos, de mexicanos comunes y corrientes, pierde los estribos el domingo y se confrontan dos grupos opuestos que llevan meses haciendo cosas de un lado y de otro. . .
AMLO invita a cerrar el Congreso de la Nación para evitar la discusión, sobre un tema que le conviene que se convierta en polémico o que detesta discutir su inmaculada alma nacionalista y preocupada por los bienes de los pobres. Se le olvida, que eso se llama golpe de Estado, en cualquier parte del mundo. Las razones son buenas y por ello le asiste el derecho y la razón histórica.
Descubrimos, en estos días, que hay violencia buena y violencia mala. La que ejercen unos jóvenes coludidos con un grupo terrorista, las FARC, que mata, secuestra, roba bancos, pone bombas y está ligado con el narco en Colombia, es buena. La de los narcos de Tijuana, por ejemplo, es mala, aunque las dos sean violencia, atenten contra la vida y la tranquilidad de todos nosotros. Hacemos víctimas a los jóvenes de buenas calificaciones y se nos olvida que por decisión propia y convicción ideológica están ahí y son cómplices.
Algo está pasando en México y no atinamos a ponerlo en su justo lugar. De santa, esta semana no ha tenido nada y, lo más grave, es que carecemos, cada vez más, de referentes claros sobre lo que esta bien y lo que debe resultar inaceptable.
Estas semanas se nos llenan de eventos confusos en que el México de antes y el de ahora siguen debatiéndose. La tolerancia es una fácil palabra para intentar resolver lo que requiere de un cambio mayor de cultura y visión en nuestro país. Nada más que agregar. Nos vemos después de vacaciones, lugar al que se debieron haber ido todos los últimos días
Un jovencito de 17 años lanza un correo al espacio cibernauta con buenas intenciones; las suyas, por supuesto. Tenemos que sacar a los emos de la plaza mayor. Es nuestro territorio y no se vale que estos mamones, loosers que no creen en nada en la vida, estén ahí, en nuestra plaza querida e inmaculada, sostenía.
Unos días después, alrededor de 3,000 jóvenes se agolpan en la plaza de la ciudad de Querétaro con una consigna, con palos, con fierros y hasta armas de fuego. Durante horas se enfrentan contra los emos. Los emos no pueden repeler la agresión, pues no está en su filosofía. Aquellos los golpean y a tres los lastiman al punto de dejarlos como carne de hospital.
¿Por qué hacen esto? le pregunta al joven, la autoridad tutelar que ha descubierto quien es el iniciador intelectual de la trifulca. Me cagan y son insoportables, contesta el muchacho con convicción. Están enojados con
la vida y son súper emotivos. No me late que estén en la plaza con todos nosotros.
Aparece el día de hoy una carta firmada por una parte de los miembros del sindicato de la UAM. En ella se niegan a aceptar el resultado de las negociaciones que la parte mayoritaria del sindicato logró con las autoridades. Iniciarán una huelga de hambre y aclaran: ojalá esta acción sirva de ejemplo de lucha contra los intereses que quieren perpetuar el sistema neoliberal y contra la privatización de la UAM (sic).
Concluyen sobre la mediocre labor de sus dirigentes de la mayoría, por no haber logrado las peticiones excesivas que el sindicato se había planteado como demandas iniciales y hacen un llamado a perpetuar el movimiento.
En medio de eventos inauditos, el PRD termina su proceso interno de elección. Se roban urnas, se mienten sobre los resultados. El presidente del PRD, Leonel Cota, asegura que al final habrá de ganar uno de los contendientes: Encinas. Se da por triunfador uno de ellos, con una encuesta de salida y sin tener más de tres puntos de ventaja. Días después se le da la vuelta a la elección; se cae y se calla el sistema; en fin.
Alternativa Socialdemócrata, llena, igual que todos los demás partidos, de mexicanos comunes y corrientes, pierde los estribos el domingo y se confrontan dos grupos opuestos que llevan meses haciendo cosas de un lado y de otro. . .
AMLO invita a cerrar el Congreso de la Nación para evitar la discusión, sobre un tema que le conviene que se convierta en polémico o que detesta discutir su inmaculada alma nacionalista y preocupada por los bienes de los pobres. Se le olvida, que eso se llama golpe de Estado, en cualquier parte del mundo. Las razones son buenas y por ello le asiste el derecho y la razón histórica.
Descubrimos, en estos días, que hay violencia buena y violencia mala. La que ejercen unos jóvenes coludidos con un grupo terrorista, las FARC, que mata, secuestra, roba bancos, pone bombas y está ligado con el narco en Colombia, es buena. La de los narcos de Tijuana, por ejemplo, es mala, aunque las dos sean violencia, atenten contra la vida y la tranquilidad de todos nosotros. Hacemos víctimas a los jóvenes de buenas calificaciones y se nos olvida que por decisión propia y convicción ideológica están ahí y son cómplices.
Algo está pasando en México y no atinamos a ponerlo en su justo lugar. De santa, esta semana no ha tenido nada y, lo más grave, es que carecemos, cada vez más, de referentes claros sobre lo que esta bien y lo que debe resultar inaceptable.
Estas semanas se nos llenan de eventos confusos en que el México de antes y el de ahora siguen debatiéndose. La tolerancia es una fácil palabra para intentar resolver lo que requiere de un cambio mayor de cultura y visión en nuestro país. Nada más que agregar. Nos vemos después de vacaciones, lugar al que se debieron haber ido todos los últimos días
miércoles, 2 de abril de 2008
Una de piratas
Por: Jorge Javier Romero | Opinión
Los filibusteros fueron, durante el siglo XVII, el azote de los mares. Los barcos que realizaban el comercio colonial, sobre todo los españoles, estaban permanentemente amenazados por los piratas que merodeaban a la caza no sólo de las mercancías transportadas sino de las propias naves, cuyos cascarones modificados eran usados para nuevas correrías, una vez lanzados al mar los tripulantes originales. Se trataba, claro está, de hacerse con un botín por medio de la fuerza descarnada, sin atenuantes.
De manera análoga, en la política es frecuente la aparición de grupos que pretenden imponer su voluntad por la fuerza, sin respeto alguno por las reglas, a toda costa. De lo que se trata es de ir por el botín, sin escrúpulos ni miramientos. Se supone que la democracia es un mecanismo diseñado precisamente para evitar este tipo de asaltos, pues institucionaliza procedimientos que los competidores se comprometen a respetar y establece un conjunto de sanciones para aquellos que rompan las reglas del juego. Por desgracia, siempre quedan resquicios, incluso en las democracias más desarrolladas, para los comportamientos filibusteros.
El domingo pasado en la ciudad de México, mientras la mayoría de los observadores estaba atenta al desarrollo de la batalla campal por el PRD, una banda de filibusteros, que viene actuando desde hace meses, dio un golpe de gran magnitud. De manera casi inadvertida, pues todos volteaba hacia lo que ocurría entre Encinas y Ortega, la pandilla del corsario Alberto Begné, con sus lugartenientes Jorge Carlos Díaz Cuervo, Miguel González Compeán, Luciano Pascoe y Enrique Pérez Correa, auxiliados por el pequeño grumete Eduardo Pérez Haro, seguidos por una cohorte de sanguinarios a sueldo, decidió el abordaje de la asamblea local de Alternativa Socialdemócrata, como culminación de la serie de ataques emprendidos por todo el país con el objeto de apoderarse de manera exclusiva del partido y echar por la borda a todos aquellos que han defendido el proyecto que durante la campaña electoral de 2006 difundió Patricia Mercado y por el que votó más de un millón de ciudadanos.
Ya antes, con las patentes de corso otorgadas por los insignes gobernadores Mario Marín, Fidel Herrera y Ulises Ruiz, los tres de al bella unión, habían demostrado sus habilidades los bucaneros de Begné al utilizar todos los medios a su alcance para hacerse con el partido en otros estados del país. En Oaxaca, por ejemplo, con la connivencia de ese prócer de los derechos humanos, las libertades políticas y civiles que es el preboste local, crearon tal clima de intimidación durante la etapa de afiliación y registro de representantes a la asamblea de la entidad que quienes se identifican con el proyecto original de Alternativa prefirieron no participar para no poner en riesgo la seguridad de quienes se afiliaran sin comulgar con las ruedas de molino de los empleados de Ruiz a los que Begné les entregaría la franquicia a cambio de su apoyo para su reelección como presidente. En Baja California el ataque corsario estuvo al mando de una señora que tomó la asamblea y se dedicó a impedir cualquier tipo de deliberación política y sólo permitió que se votara para, con una mayoría de apenas un voto, quedarse con el Consejo Político completo, lo mismo que con todos los delegados a la asamblea nacional, sin respeto alguno por el más elemental principio de proporcionalidad.
Así habían transcurrido la mayoría de las asambleas estatales, donde una supuesta nueva mayoría iba arrasando con todos aquellos que pretendieran, vaya atrevimiento, llevar a cabo las reuniones de acuerdo a los principios elementales de un partido de ciudadanos, donde se delibera y se toman decisiones informadas y debatidas. La nueva mayoría de Begné, con los métodos de la más rancia cepa del viejo priismo, se dedicó a registrar clientelas y acarrearlas, como soldados de leva, para su abordaje pirata.
Con todo, en la mayoría de las entidades los intentos de asalto fracasaron, pues las fuerzas filibusteros resultaban demasiado débiles. Entonces, ahí donde se veían perdidos, los filibusteros boicotearon el proceso y no registraron a sus endebles huestes con la intención de impedir que se reuniera el número de representantes mínimo requerido para la celebración de una asamblea con capacidad de nombrar una dirección estatal.
El domingo, sin embargo, dieron su golpe mejor planeado. Se sabían minoría, así que echaron mano de todos su conocimiento. Miguel González Compeán, por ejemplo, es un caso de historiador que se enamora de sus personajes. Cómo no admirar al héroe Gonzalo N. Santos, que en aquella memorable asamblea fundacional del PNR se hizo con la comisión de registro de delegados, abrió paso inmediato a los que votarían por Pascual Ortiz Rubio y fue echando atrás a todo aquel que pudiera votar por Aarón Sáenz, eso sí, con unas buenas metralletas sobre la mesa de registro. Así, dispuesto a emular a su prócer, González diseñó la operación bucanera, de manera que, en connivencia con funcionarios venales de la supuestamente autónoma comisión encargada del proceso interno, registraron de manera privilegiada a los delegados afines, mientras obstaculizaban el de los adversarios. Una vez dentro, al comenzar las votaciones, los escrutadores a su servicio comenzaron a cometer pifias evidentes para favorecer a los leales al ataque pirata, al grado de que resultaban más votos que delegados registrados. Y cuando los ofendidos protestaron por el evidente fraude, las puertas se abrieron para que se consumara el abordaje y el lanzamiento al mar de los delegados incómodos. Una banda de golpeadores a sueldo irrumpió en el salón para echar a golpes todos los partidarios de Patricia Mercado. No respetaron ni mujeres, ni condiciones físicas desventajosas, ni el hecho de que hubiera niños en riesgo dentro del salón. El hotel había sido convertido en una ratonera para consumar el atentado.
En el colmo del cinismo, los filibusteros de Begné publicaron ayer un desplegado donde dicen que los golpeadores fueron llevados por Patricia. No cabe mayor desfachatez, pues de haber sido así, no hubieran sido ellos los que sesionaran tranquilamente una vez eliminados todos aquellos que pretendían debatir y tomar decisiones con base en razones. Los argumentos de la pandilla de Begné son, sin lugar a dudas, contundentes en el sentido literal de la palabra.
Los filibusteros fueron, durante el siglo XVII, el azote de los mares. Los barcos que realizaban el comercio colonial, sobre todo los españoles, estaban permanentemente amenazados por los piratas que merodeaban a la caza no sólo de las mercancías transportadas sino de las propias naves, cuyos cascarones modificados eran usados para nuevas correrías, una vez lanzados al mar los tripulantes originales. Se trataba, claro está, de hacerse con un botín por medio de la fuerza descarnada, sin atenuantes.
De manera análoga, en la política es frecuente la aparición de grupos que pretenden imponer su voluntad por la fuerza, sin respeto alguno por las reglas, a toda costa. De lo que se trata es de ir por el botín, sin escrúpulos ni miramientos. Se supone que la democracia es un mecanismo diseñado precisamente para evitar este tipo de asaltos, pues institucionaliza procedimientos que los competidores se comprometen a respetar y establece un conjunto de sanciones para aquellos que rompan las reglas del juego. Por desgracia, siempre quedan resquicios, incluso en las democracias más desarrolladas, para los comportamientos filibusteros.
El domingo pasado en la ciudad de México, mientras la mayoría de los observadores estaba atenta al desarrollo de la batalla campal por el PRD, una banda de filibusteros, que viene actuando desde hace meses, dio un golpe de gran magnitud. De manera casi inadvertida, pues todos volteaba hacia lo que ocurría entre Encinas y Ortega, la pandilla del corsario Alberto Begné, con sus lugartenientes Jorge Carlos Díaz Cuervo, Miguel González Compeán, Luciano Pascoe y Enrique Pérez Correa, auxiliados por el pequeño grumete Eduardo Pérez Haro, seguidos por una cohorte de sanguinarios a sueldo, decidió el abordaje de la asamblea local de Alternativa Socialdemócrata, como culminación de la serie de ataques emprendidos por todo el país con el objeto de apoderarse de manera exclusiva del partido y echar por la borda a todos aquellos que han defendido el proyecto que durante la campaña electoral de 2006 difundió Patricia Mercado y por el que votó más de un millón de ciudadanos.
Ya antes, con las patentes de corso otorgadas por los insignes gobernadores Mario Marín, Fidel Herrera y Ulises Ruiz, los tres de al bella unión, habían demostrado sus habilidades los bucaneros de Begné al utilizar todos los medios a su alcance para hacerse con el partido en otros estados del país. En Oaxaca, por ejemplo, con la connivencia de ese prócer de los derechos humanos, las libertades políticas y civiles que es el preboste local, crearon tal clima de intimidación durante la etapa de afiliación y registro de representantes a la asamblea de la entidad que quienes se identifican con el proyecto original de Alternativa prefirieron no participar para no poner en riesgo la seguridad de quienes se afiliaran sin comulgar con las ruedas de molino de los empleados de Ruiz a los que Begné les entregaría la franquicia a cambio de su apoyo para su reelección como presidente. En Baja California el ataque corsario estuvo al mando de una señora que tomó la asamblea y se dedicó a impedir cualquier tipo de deliberación política y sólo permitió que se votara para, con una mayoría de apenas un voto, quedarse con el Consejo Político completo, lo mismo que con todos los delegados a la asamblea nacional, sin respeto alguno por el más elemental principio de proporcionalidad.
Así habían transcurrido la mayoría de las asambleas estatales, donde una supuesta nueva mayoría iba arrasando con todos aquellos que pretendieran, vaya atrevimiento, llevar a cabo las reuniones de acuerdo a los principios elementales de un partido de ciudadanos, donde se delibera y se toman decisiones informadas y debatidas. La nueva mayoría de Begné, con los métodos de la más rancia cepa del viejo priismo, se dedicó a registrar clientelas y acarrearlas, como soldados de leva, para su abordaje pirata.
Con todo, en la mayoría de las entidades los intentos de asalto fracasaron, pues las fuerzas filibusteros resultaban demasiado débiles. Entonces, ahí donde se veían perdidos, los filibusteros boicotearon el proceso y no registraron a sus endebles huestes con la intención de impedir que se reuniera el número de representantes mínimo requerido para la celebración de una asamblea con capacidad de nombrar una dirección estatal.
El domingo, sin embargo, dieron su golpe mejor planeado. Se sabían minoría, así que echaron mano de todos su conocimiento. Miguel González Compeán, por ejemplo, es un caso de historiador que se enamora de sus personajes. Cómo no admirar al héroe Gonzalo N. Santos, que en aquella memorable asamblea fundacional del PNR se hizo con la comisión de registro de delegados, abrió paso inmediato a los que votarían por Pascual Ortiz Rubio y fue echando atrás a todo aquel que pudiera votar por Aarón Sáenz, eso sí, con unas buenas metralletas sobre la mesa de registro. Así, dispuesto a emular a su prócer, González diseñó la operación bucanera, de manera que, en connivencia con funcionarios venales de la supuestamente autónoma comisión encargada del proceso interno, registraron de manera privilegiada a los delegados afines, mientras obstaculizaban el de los adversarios. Una vez dentro, al comenzar las votaciones, los escrutadores a su servicio comenzaron a cometer pifias evidentes para favorecer a los leales al ataque pirata, al grado de que resultaban más votos que delegados registrados. Y cuando los ofendidos protestaron por el evidente fraude, las puertas se abrieron para que se consumara el abordaje y el lanzamiento al mar de los delegados incómodos. Una banda de golpeadores a sueldo irrumpió en el salón para echar a golpes todos los partidarios de Patricia Mercado. No respetaron ni mujeres, ni condiciones físicas desventajosas, ni el hecho de que hubiera niños en riesgo dentro del salón. El hotel había sido convertido en una ratonera para consumar el atentado.
En el colmo del cinismo, los filibusteros de Begné publicaron ayer un desplegado donde dicen que los golpeadores fueron llevados por Patricia. No cabe mayor desfachatez, pues de haber sido así, no hubieran sido ellos los que sesionaran tranquilamente una vez eliminados todos aquellos que pretendían debatir y tomar decisiones con base en razones. Los argumentos de la pandilla de Begné son, sin lugar a dudas, contundentes en el sentido literal de la palabra.
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